En la larga lista de pequeñas acciones individuales que podemos tomar para reequilibrar la forma en que los humanos interactuamos con la naturaleza y nuestro planeta, la acción de plantar árboles autóctonos tiene varios beneficios:
- Más árboles absorben más dióxido de carbono, frenando el cambio climático
- Sus raíces ralentizan la erosión del suelo
- Los árboles absorben agua y, por lo tanto, reducen las inundaciones y los deslizamientos de tierra
- Los árboles nativos están adaptados a las condiciones ambientales locales, requieren menos recursos para crecer y tienen una alta probabilidad de supervivencia
- Los bosques autóctonos proporcionan alimento y refugio para la vida silvestre local, preservando la biodiversidad dentro del ecosistema
- Bosques proporcionan sombra y aire acondicionado natural

Por eso, hemos tomado la decisión de plantar un bosque. Por supuesto, no veremos el bosque crecer completamente en lo que queda de nuestras vidas, pero nuestra esperanza es invertir en un bosque que será un pequeño legado para las generaciones futuras.